Arctic Monkeys – Tranquility Base Hotel & Casino


Los Arctic Monkeys se hacen mayores. Que nadie espere encontrar en este su último disco píldoras sonoras de fácil ingesta y rápido subidón: Tranquility Base Hotel & Casino es un disco como dice el título, tranquilo y a mi entender nada cansino. Lleno de matices y armonías bien construidas, el disco suena a antiguo, suena a David Bowie en su famosa trilogía de Berlín o al Idiota de Iggy Pop (Idiota como sustantivo, no como adjetivo, ¡ojo!). Dado este carácter de disco a contracorriente probablemente no gustará a muchos de sus seguidores, ni a oídos de rápida ingesta, ni supongo a su casa discográfica pero el arte musical debe estar por encima de esas memeces y es que si no fuera por las bandas que experimentaron con su sonido, nunca hubiéramos tenido discos como “Low” o “Pet Sounds” o “Kid A” o “Revolver”. Las bandas establecidas necesitan mezclar las cosas para lograr la longevidad (lo más próximo a la eternidad que tenemos los simples mortales). Los Arctic Monkeys ya juegan en otra liga y ya pueden ser considerados clásicos, “viejunos”, o como coño se diga ahora. 

 

 

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